DEPARTAMENTO DE LENGUA – IES PEDRO DE LUNA

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Archive for the ‘Uncategorized’ Category

Clases de palabras para 4º

Posted by mjmv en noviembre 3, 2013

abc del análisis sintáctico

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Ejercicios para reconocer clases de palabras

Posted by mjmv en noviembre 3, 2013

Ejercicios para 4º

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Ejercicios sobre clases de palabras – B1B, B1C1

Posted by mjmv en octubre 16, 2013

ejercicios clases palabras para blog

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Clases de palabras (repaso) -B1B, B1C1

Posted by mjmv en octubre 16, 2013

2) Morfosintaxis 1º Bto I

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SEGUNDO PREMIO CAT.II

Posted by Departamento de Lengua Ies Pedro de Luna en mayo 27, 2011

RUTINAS MATUTINAS

(Segundo Premio categoría II)

Elena Lozano 1º de Bachillerato

Hoy, y como cada lunes, martes, miércoles, jueves y viernes, salgo de casa a la misma hora, recorro las mismas calles y me encuentro con las mismas personas, tanto conocidas como desconocidas, siguiendo su rutina personal. La “rutina matutina” que digo yo. El problema es que no debería decir que con desconocidos ya que las veo tanto como a cualquier conocido mío, o más, pero en verdad no sé nada de ellos.

El caso que más me llama la atención es el de dos chicas más o menos de mi edad que se cruzan conmigo de frente, en la misma acera. Cuando nos encontramos nos miramos un instante inmensamente corto pero lo suficientemente largo para dar a entender que yo sé quienes son y que ellas saben quién soy yo, para indicarme que saben que yo soy esa chica con la que se cruzan cada mañana. Probablemente, este sea el momento más tenso del día.

Cada mañana me planteo saludarlas con un “hola” chiquitín como diciéndoles “quiero romper el hielo, pero necesito ayuda”. Pero nunca lo hago. ¡Me da miedo que piensen “que tía más rara, por favor, ¿pero de qué va? Si no la conocemos de nada…” ¡Mentira! Me veis cada mañana y podríais hasta adivinar a qué instituto voy, ¡por favor! El caso es que no sé cómo reaccionarían y me preocupa porque sé que al día siguiente las voy a volver a ver, no puedo decir eso de “total, no me van a volver a ver el pelo y ni saben quién soy ni nada de mí…”. Por todo esto no pasa de ser un planteamiento.

Otro día, otra mañana, otra situación tensa. ¡Aaaaarg! ¡Estoy harta! ¿Sabes qué? Mañana las saludo, que a lo mejor son chicas majas y me responden al saludo y luego resulta que tenemos alguna amistad en común o algo y nos llevamos bien y nos hacemos amigas, o a lo mejor saben algo más de mí que yo de ellas y están en el mismo dilema que yo. O a lo mejor no. ¿Y si soy su objeto de risa cada mañana? Entonces que se fastidien. ¡Ja! No saben lo que se pierden.

Un día menos, un momento tenso menos. Solo queda un mes para el final de curso y ya no tendré que pasar más momentos tensos, ¡bien! Me emociono solo con pensarlo. Aunque la verdad, el momento de tensión ha pasado a ser un momento de evaluación. Algún día solo iba una de ellas, por motivos que por supuesto desconozco. La morena se tiñó de rubia y la rubia de morena, aunque no el mismo día, quizá un mes después o algo así. La que ahora es morena se cortó el pelo y yo creo que le queda mejor así, que lleva la cara más despejada.

Apenas unos días para el final de curso. Podría esperarme hasta el último y saludarlas, “total, no me van a volver a ver el pelo”, quizá el año que viene ya no coincidamos. Si me miran mal, pues ya está, solo será ese día, pero si me devuelven el saludo, puede que al final seamos amigas.

Último día, la luz madrugadora nos da en la cara dejando vernos los rostros. Estamos a unos escasos pasos. Esta es mi última oportunidad. Venga ánimo, si solo es un saludo, ¿para qué tantas vueltas? Ya casi. Ahora me mirarán ese instante inmensamente corto, me tiene que dar tiempo a saludarlas. Y… ¡Ahora! ¡Palabras salid de mi boca! ¡No! ¡Estamos perdiendo la última oportunidad! Tarde…han pasado de largo. ¿Por qué? Soy especialista en perder oportunidades, soy incapaz de romper el hielo ni de dar el primer paso para cualquier cosa. Es muy triste. Necesito un guía para todo lo que quiero hacer. Pierdeoportunidades, pierdeoportunidades, pierdeoportunidades. Voy a tener que aprender a convivir con este no-don que alguien muy inútil me ha dado. ¿En qué día se te ocurrió elegirme a mí para atribuírmelo? Cómo te odio inútil, no sabes cuanto.

Epílogo

Se está acabando el verano y una amiga íntima me ha invitado a salir por ahí de fiesta. Me ha dicho que habrá mucha gente y que de seguro me lo pasaré bien. La verdad es que me apetece mucho y así veo a mis amigas que llevo todo el verano desaparecida y sin saber nada de ninguna.

El local de fiesta es una discoteca que es especialmente oscura y me cuesta mucho reconocer a la gente. Salgo fuera con mi amiga para tomar un poco el aire y disfrutar de la brisilla nocturna, dentro hace demasiado calor. Me apoyo en la pared y cierro los ojos, sensación de tranquilidad. Mi amiga saluda a alguien a unos metros y decido echar un vistazo curioso para ver de quién se trata. Son dos chicas y aunque vayan arregladas son fácilmente reconocibles. ¡Sí, son ellas, las chicas de las mañanas, las del momento tenso! Es increíble. Me acerco tímidamente a mi amiga como haciendo que curioseo. Me miran. Tengo que decir algo. ¡Ya sé! Aquello que no les dije el último día de clase.

–         Hola.

Me miran sorprendidas. ¡Me han reconocido! ¡Ya no seré nunca más una pierde oportunidades! ¡Adiós no-don!

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KOMANDO POÉTICO LUNA

Posted by Departamento de Lengua Ies Pedro de Luna en enero 24, 2011

Si eres una de esas personas que no sólo miran sino que también ven, que no sólo oyen sino que también escuchan, si eres de ésos, al caminar por los pasillos de cualquiera de los dos edificios del Instituto habrás comprobado que la poesía ha irrumpido en tu centro educativo. Pues sí, pues sí, no es un sueño.

El otro día, en efecto, las paredes aparecieron llenas de poesía: “yo no me lo podía creer, cuando los vi venir me temí lo peor, que fuesen de esos majaderos que nos ensucian sin embellecernos, pero luego lamenté que terminaran tan pronto de colgarme esos preciosos poemas, porque me hicieron hasta cosquillas… ¡menudo gustirrinín!”, nos confesaba con cierta complicidad y picardía la pared donde está el busto de Pedro de Luna, en el vestíbulo del Edificio A. Otro muro que habitualmente se conforma con ver pasar a los alumnos sin decirles nada, en el Edificio B, declaró su intención de colocarse en medio del pasillo para que los chicos y chicas del Centro lean todas las mañanas el poema que ahora ostenta con mal disimulado orgullo (ya le ha dicho el Director que eso no puede ser, porque si se pone en medio del pasillo, entonces dejará de ser pasillo, no se podrá pasar y tendremos un conflicto; no problem, es un muro dulce y comprensivo porque está hecho con adoquines del Pilar por dentro).

El caso es que todo el mundo sonríe al leer los poemas: variaciones sobre textos de autores como Luis García Montero, José Hierro, Gloria Fuertes, Gustavo Adolfo Bécquer, etc. ¿Cómo? ¿que nunca has leído nada de ellos? Pues hoy es un buen momento para visitar la Biblioteca, para que des vida a un libro leyéndolo, para que sientas lo mismo que el KOMANDO POÉTICO LUNA; o sea, para que sientas la poesía correr por tus venas. ¡Agitación poética! ¡Sonrisas! ¡Sentimientos y emociones! ¡Vida!

¡Ah! Y ten cuidado si eres una persona seria y aburrida: cualquiera a tu lado puede ser un integrante del KOMANDO POÉTICO LUNA, jejeje…

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ELLA

Posted by Departamento de Lengua Ies Pedro de Luna en diciembre 1, 2010

Ella siempre fue una niña distinta a las demás. No le gustaba correr, saltar o bailar. No jugaba a las cosas que el resto jugaba. Tenía secretos que no contaba a nadie y se sentía incomprendida, a veces. Provenía de una familia muy numerosa. A pesar de ello, sólo se reunían una vez al año, momento que ella detestaba. Quizá por eso siempre se sintió incómoda entre grandes multitudes.

A ella le gustaban los baños calientes con mucha espuma, casi tanto como aplanar la harina con una cuchara, o ver todos los colores del arcoíris a través de algo tan simple como una pompa de jabón. Le gustaba hacer crujir los huesos de sus manos, y recoger con una cucharilla la nata que se formaba en la leche al calentarla en el microondas. También le gustaba tumbarse en la azotea para ver pasar las nubes, y adivinar que tenían forma de gato, de caballo o de rana. Le divertía aplastar con los dedos las burbujas del plástico de embalar, ver las ondas que formaba el agua cuando tiraba una piedra al río, y dejar mensajes secretos en el espejo empañado al salir de la bañera, tal vez con la esperanza de que alguien pudiera leerlos.

Le hacía sentir incómoda el silencio que se producía cuando subía a un ascensor con un extraño, y la sensación de que pesaba una tonelada al salir de la piscina. Odiaba los días grises, a pesar de que le encantaba sentarse frente a la ventana en un día lluvioso, a ver las gotitas chocar contra el cristal, e intuir cuál de ellas llegaría antes abajo, como si de una carrera se tratase.

Ella sabía ver la belleza de los pequeños momentos, la belleza de cosas que otras personas no apreciarían. Ella siempre fue una niña distinta a las demás, incluso cuando ya no era una niña.

                                   Adriana Ruiz Estela, 2º Bach.  A1

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EL BOSQUE Y LA LUZ

Posted by Departamento de Lengua Ies Pedro de Luna en diciembre 1, 2010

Estaban una vez unos chicos: Sara, Pedro y Enrique. Siempre solían ir a jugar detrás de las bodegas de vino, al bosque. Uno de tantos días, Pedro decidió ir una hora antes de las cuatro, que era cuando quedaban todos. De pronto salió una luz fosforescente del bosque, una luz que no era habitual. Pedro quedó sorprendido de aquella luz, pero esta le atrajo tanto que cuando se quiso dar cuenta, lo había convertido en un árbol hermoso, frondoso. Sus amigos, preocupados porque no llegaba a las bodegas a jugar, decidieron buscarlo por el camino del bosque. Oía sus gritos pero él no les podía responder.

Pasaron muchos días y Pedro se ponía cada vez más triste porque no lo habían encontrado. Sus hojas caían en abundancia, se hacía cada vez más feo y con muchos animalitos comiéndoselo, hasta que alguien pasó y se dijo “Qué árbol más feo ¿tendré que cortarlo?”

Al siguiente día comenzó la tala de aquel árbol.

                                               Yoselin Vidal, 3º ESO  D

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El ordenador embrujado

Posted by Departamento de Lengua Ies Pedro de Luna en diciembre 1, 2010

Esta es la historia de una familia española llamada López.

Y en aquella familia había un niño muy adicto al ordenador,    que por cierto tenía como fondo otro ordenador y otro y otro; así repetidamente.

En un día cualquiera, Adrián se fue al instituto. Le dieron el examen de matemáticas, en el que había obtenido un ocho, y después salió al recreo a jugar a fútbol muy contento.

Cuando estaba volviendo a su casa, se encontró una memoria USB en el suelo; ponía que era de dos gigas, pero habría que probarlo para saber si era cierto.

Después  de comer y hacer los deberes se puso en el ordenador,  enchufo la memoria y era verdad. Y Adrián dijo:

― Bien, así no me tengo que comprar una. ―Y se puso a mirar fondos para el ordenador.

Al día siguiente su hermano mayor vio a Adrián en el fondo de la pantalla, delante de su propio ordenador, con la misma silla.

Y allí se quedó para siempre, sin salir del ordenador. Y cada año se hacía más joven, hasta que se vio que era un bebe… y al día siguiente no estaba.

                                      Daniel Moreno Benito, 3º ESO  D

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Un mundo en blanco y gris

Posted by Departamento de Lengua Ies Pedro de Luna en diciembre 1, 2010

Había una vez un niño que vivía en una casa humilde de un barrio humilde, tan humilde que un día llegó el cartero a la puerta de su casa a entregarle un paquete que venía sin remitente.

El niño, ilusionado, abrió el paquete y se encontró con un espejo. No lo entendió ¿Por qué alguien le iba a regalar un espejo? Rebuscó en la caja y encontró una nota: “No abrir el paquete hasta que se haya leído esta nota”. Pero… ¿cómo voy a leer esta nota sin haber abierto el paquete? Miró extrañado el espejo y lo guardó en el cajón de su habitación.

A medianoche, el niño se despertó por culpa de una luz fluorescente. Abrió el cajón y comprobó que el foco de la luz venía del espejo. Tocó la pantalla y… se metió dentro del espejo, y una vez allí metido descubrió un mundo en blanco y gris.

El niño no sabía qué hacer y estaba asustado, así que decidió salir de allí. Lo malo es que no sabía cómo; así que fue justo al punto donde había entrado. Parpadeó y se despertó en su cama, aliviado, más tranquilo; pero con un gran problema: se había quedado sin color.

                                                         Pablo Ruiz Feja 3ºESO D

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