DEPARTAMENTO DE LENGUA – IES PEDRO DE LUNA

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EL COLLAR DE NUESTROS ANTEPASADOS

Posted by Departamento de Lengua Ies Pedro de Luna en diciembre 1, 2010

Siempre pensé que llegaría a formar una familia, que tendría una bonita casa y un gran marido que me besara al volver del trabajo, pero no fue así.

Me llamo Alice, y  esta es mi historia.

Hace dos años aproximadamente yo era una joven estudiante, en lo único que podía pensar era en los chicos, los chicos y más chicos. Entonces no era consciente de que había cosas más importantes que aún no había empezado a valorar, ni tan siquiera se me habían pasado por la cabeza.

Un jueves, al acabar las clases, me dirigía a casa con mi amiga Clara, cuando un numeroso grupo de coches de policía y ambulancias pasaron a nuestro lado. Observamos que se metían por mi calle; preocupadas por si había pasado algo nos pusimos a correr hacia allí.
La ambulancia estaba detenida enfrente de mi casa, me temía lo peor, estaba tan asustada que las manos me temblaban de tal forma que se me cayó el libro que llevaba en la mano.
En el portal estaba mi hermano llorando. Me acerqué preocupada y con los piernas temblando. Tenia la mirada fija en algún punto, seguí su mirada y me di cuenta que miraba la camilla de la ambulancia, en la que había alguien echado y tapado, alguien muerto.

-¿Qué pasa Mario?-pregunté casi tartamudeando de lo asustada que estaba.

-Allí esta mamá-dijo antes de romper a llorar con más intensidad.

En ese mismo momento todo mi mundo se detuvo.
¿Mi madre había muerto? No, no podía estar pasando, mi madre era una mujer fuerte y valiente, tiene que tratarse de un sueño. Me pellizqué pero no desperté, me pellizqué y me pellizqué, pero no lograba despertar; lo único que conseguía era hacer me daño.

-Co… com… cómo ha muerto?-pregunté a Mario.

-No lo sé, cuando llegué esta tendida en el suelo, los médicos dicen que no hay indicios de asesinato.

Entonces, si no había índicos de asesinato ¿significaba que se había suicidado? No, mamá no haría algo así ¿o sí? Ni yo misma lo sé.

Ya ha pasado un mes desde la muerte de mi madre, una muerte incomprensible.
Los médicos dijeron que no había sido asesinada y que tampoco se había suicidado; no sabían qué había causado la muerte.
Yo no podía quitarme de la cabeza la idea de no volver a verla nunca más, de no volver a comer sus riquísimas comidas, de que no se pusiera pesada, de que me regañara por suspender… la echaba tanto de menos.
Mi hermano era el que mejor lo llevaba, no lloraba por los rincones como yo; no sufría cada vez que pasaba por la puerta de su cuarto…

Un día estaba limpiando la librería del salón cuando se cayó una especie de cuaderno por detrás, lo abrí ¡Era el diario de mi madre!

Busqué temblando la última anotación que había escrita, era del día anterior a su muerte.

Llevo años buscando una reliquia familiar que perteneció a los antepasados de nuestra familia, a los Kurten, una tribu especializada en los hechizos y la brujería. Se trataba de un bello collar, un collar grande y vistoso, que parecía tener vida propia, que tuviera alma.

Mañana tengo pensado ponérmemelo, después de todo lo que me ha costado encontrarlo, me apetece lucirlo”

¿Mi madre tenía un collar nuevo? ¿Un collar que pertenecía a nuestros antepasados? ¿A nuestros antepasados los Kurten? ¿Especializados en hechizos y brujería?

No lograba entender nada de nada.

Me pase días y días pensando en la anotación del diario, pero no sacaba nada en claro, todo era un mar de preguntas que ahora ya no tendrían respuesta.

Busqué y busqué, pero no encontré  el collar que mi madre citaba en su diario; busqué en todos los lados posibles menos en su habitación. No sabía si sería capaz de entrar, si sería capaz de aguantar dos segundos en la habitación sin romper a llorar. El mero hecho de pensar que no volvería a tocar sus cosas, que no volvería a mirarse en el espejo de su cómoda… era algo que me hacía sentir más triste y más vacía por dentro.

Abatida por la angustia de mis recuerdos, decidí volver a mi habitación y llamar a Clara para ordenar mis ideas.

–         Clara, necesito hablar contigo.-Dije intentando parecer tranquila.

–         Dime, ¿Cómo te encuentras?- Preguntó preocupada.

–         He encontrado el diario de mi madre, nombra una reliquia familiar, un collar.

–         ¿Un collar?

–         Sí claro, sí, un collar, pero lo más seguro es que esté en la habitación de mi madre y no me veo capaz de entrar.

–         No te preocupes Alice, voy hacia tu casa ahora, estaré allí en veinte minutos. Un beso, te quiero.

–         Gracias, te quiero.- Dije finalizando la conversación.

Los veinte minutos que pasaron hasta que llegó Clara fueron eternos. Luego, el timbre sonó dos veces: era Clara, ella siempre llamaba de esa forma. Me dirigí a abrir la puerta.

–         ¿Cómo te encuentras?-Clara, preocupada.

–         Lo llevo, pero no estoy demasiado bien.-Dije, apagando cada vez más el tono de voz.

–         Está bien, ahora estoy aquí contigo ¿Quieres que cojamos el collar?- No sabía qué responder, algún día tendría que afrontar la muerte de mi madre.

–         No sé…

–         No te preocupes, Alice, yo estoy aquí contigo.

–         De acuerdo Clara.- Dije, pero no del todo  convencida.

Clara y yo nos dirigimos a la habitación, ella pasó primero.

Estaba tal y como mi madre la había dejado. Y el collar reposaba justo encima de su cómoda. Lo cogí, era muy bonito, era… era… antiguo, muy antiguo, quería ponérmelo, no sé por qué, pero deseaba ponérmelo; mis manos cogieron el collar, lo cogieron sin que yo hubiera pensado tan siquiera en hacerlo, era como instinto. Una vez lo tuve en mis manos, lo dirigí a mi garganta, quería ponérmelo.

Al segundo de ponerme el collar noté algo raro, no podía moverme, no podía mirar los pies pero solo vi una superficie de madera, la superficie de la cómoda.

Clara estaba a espaldas de la cómoda, no me había visto colgar de mi cuello el collar, y cuando se volvió ¿No se daba cuenta de que estaba aquí?

–         ¡Clara, estoy aquí!- Chillé.

–         ¿Alice, dónde estás?

Clara se aproximó a la cómoda y observé que era mucho más alta que yo. De repente, noté como si me elevaran y así era, no lo entendía.

–         Qué collar tan curioso.- Dijo mirándome directamente. ¡No! ¡No podía estar pasando! ¿Era yo el collar?

Tras años encerrada en aquel collar, por fin entendí cómo había muerto mi madre: se había puesto en collar, pero en vez de quedarse atrapada como me pasa a mí, ella liberó a alguien que había atrapado, un antepasado nuestro. Y al no poder soportar semejante fuerza mi madre murió en el acto.

Mi hermano guardó todas las cosas de mi madre en cajas, yo lo veía todo desde la cómoda. También guardó el collar.

Marina Camacho Mora 3º ESO D

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Historia de 3º

Posted by isabelcarabantes en enero 2, 2010

A ver si con el nuevo año continuamos con esa labor de “investigación” que uno de vuestros compañeros ha iniciado

EL ESCRITOR LOCO.

Se llama Jhon, es francés y una persona muy maja. Le encanta contar sus historias de cuando era más joven. Es fuerte pero a la vez gordo y siempre lleva un vaso con alcohol en la mano. En tiempos fue un famoso escritor pero ahora ya no lo es porque se ha vuelto loco. Actualmente vive en un albergue, ya que dejo a su familia francesa y se mudo a una ciudad de España sin nada de dinero. Pasa sus días en los bancos de las calles y se entretiene hablando con la gente que va pasando y leyendo los carteles que hay aunque no sabe español. Anda de una forma muy rara, como si estuviera bailando. No le gusta que las personas le den comida porque  la tira al suelo. Cuando pasan al lado los estudiantes se apartan lo máximo posible porque les da asco.

Estos estudiantes le recuerdan que una vez dejó abandonada a su familia en su país de origen. De su mujer, no ha vuelto a saber nada, de la hija mayor sabe que está casada y de la pequeña, que era su inspiración para escribir, supone que tendrá la edad de esos mismos adolescentes que cada vez que lo ven, intentan alejarse lo máximo posible de él porque piensan que está loco, pero en realidad él dice que no es así. Muchas veces piensa en como estará su familia, qué harán, y esa es una de las razones por las que siempre lleva un vaso de alcohol en la mano, para olvidar las razones por las que se fue de Francia. Pero la realidad es un misterio que todos desconocen. Ya lleva 20 años en España y habrá olvidado a su familia y es posible, que está también lo haya olvidado a él.

Su hija pequeña decidió venir a Zaragoza para estudiar en la universidad, y da la casualidad de que se hospeda en un hostal cerca de nuestro instituto…Ella no sabe nada de la actual situación de su padre. Él por su parte no sabe que hacer, su niña, su pequeña, está a unos poco metros de su alcance, después de tantos años tiene la posibilidad de volver a verla. Pero, ¿le reconocería? ¿Le perdonaría lo hizo? ¿Realmente querría volver a verle?

Su pequeña que ya de pequeña no tenía nada, veía siempre que iba en bici hacia la universidad a un vagabundo. A ella le daba lástima y siempre se paraba a hablar con él para saber como estaba y si quería algo para comer, solo le daba el dinero con la condición de que no se lo gastara en alcohol. Ella lo entendía a la perfección porque venía de Francia, y de tonto como decían los estudian del centro no tenía nada. Él le contó su vida y a ella le empezó a resultar familiar. Sentía que compartían algo.

Aquella mañana no le dio tiempo de terminar la conversación. Solo supo que lo buscaban en Francia, por sus libros que siempre causaban polémica, pero el último, aquel que había encontrado su mujer y por el que él había huido, se había convertido en un best seller y todos querían conocerle.

La relación con su hija cada vez iba a mejor y eso le alegraba el corazón. Sin embargo, Gemma no conocía aún la verdadera identidad de John. Éste se planteaba contarle la verdad, pero ella era lo mejor que tenía, y ¿si al descubrir la verdad era ella quien huía y  la perdiera de nuevo? Pero, si él no hacía nada, nadie conocería su triste historia…¿O sí? En aquel momento, la inspiración que había perdido hacía unos años le fue devuelta. Al cabo de unos meses, aquel hombre acudía a la esquina de la universidad desde el instituto y así podía ver a la joven Gemma y continuar escribiendo. Tenia casi terminada la mejor novela que había escrito nunca. La novela que explicaba el porqué de su huida, los tristes días en la calle, el reencuentro con su hija…

Solo le quedaba un párrafo, estaba a punto de concluir. No sabía que iba a hacer cuando lo hubiese terminado pero por primera vez en mucho tiempo miro a los estudiantes que salían del instituto con una enorme sonrisa.

Laura Capapey, Laura Jiménez, María Pérez, Irene Laín, Adrián, Sonia, Silvia, Irene Clarimont

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Historia de diciembre (3º)

Posted by isabelcarabantes en diciembre 4, 2009

Después del apoteósico final de noviembre con exámenes incluidos, en el que incluso ha aparecido un viejo amigo, nos enfrentamos a un mes de diciembre mucho más relajado. A la espera de vuestras aportaciones vamos a ver cuales son vuestras propuestas para este inicio inspirado en El corazon delator de Edgar Allan Poe.

Es cierto. Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? Es diciembre, son las doce de la mañana, veo por mi ventana una pesada niebla y huele a…pescado… ¿como? otra vez no…pescado para comer.
Mi compañero de celda durmiendo, y el policía de las mañanas se relevaba al de la tarde, todo estaba como siempre pero ese día me sentía diferente. Me había despertado con dolor de cabeza, y pensando en mi mujer y mis hijas ¿que habrá sido de ellas?, ¿que tal estarían?… Están locas como o…¿soy yo el loco?, loco de remate, ellas me encerraron aquí, no veo el porqué de que no me visiten cada semana o por lo menos una vez al mes. ¿Me habrán tachado ya de mi parte en su vida? o serán cosas mías o lo que es peor locuras mías? Están ustedes concienciándome de que yo estoy loco ¿verdad? pues no lo van a conseguir…

Jamás olvidaré lo que hicieron, matar a mi jefe, no me caía muy bien, pero tampoco era para matarlo, se nota que lo planearon desde hacía tiempo, pues consiguieron confesiones mías de las muchas que podrían tener. Ya que cada tarde me quejaba de él porque siempre acataba más trabajo que los demás compañeros. Pero bueno para que seguir enloqueciendo, ¿acaso quiero estar más tiempo del que llevo? Cada día que pasa se me hace más pequeña la celda y el convivir con el zoquete de mi compañero más insoportable, justamente hoy hago un año aquí y ya es hora de que planee mi huida de este antro infernal, como lo oís, I-N-F-E-R-N-A-L. Pero lo peor no es eso, lo peor es que como bien he mencionado anteriormente el zoquete de mi compañero, lo que no entiendo es como puede estar este chico tan, pero tan tonto y bobo en la cárcel.

Bueno al plan. Emplearé el plan “A”, que consistirá en hacer un túnel como en las películas, y si no funciona, comenzaré con el plan “B”. Todo dará comienzo por la mañana, yo diré que me encuentro mal, que me duele mucho el pecho, sobre todo la parte del corazón. Si los guardias me creen me llevarán a la enfermería, que se encuentra a tan sólo 14 metros de la puerta principal de la cárcel. Solamente tendré que correr como Usain Bolt, o algo más. Y si esto no funciona siempre puedo currármelo un poco más…¡Ya lo tengo! Es complicado, pero podría funcionar. A mi compañero siempre le traen un pastelito las visitas, esta vez le diré que me dé un poco y la bolsa. La dejaré en el suelo, y cuando el ratón que habita en mi celda se acerque…¡ZAS! Un peso caerá sobre el extremo de la bolsa y se quedará encerrado. Fingiré un desmayo, y cuando me lleven a la enfermería, con un poco de suerte estará mi enfermera favorita, bueno la mía y la de todos los que estamos aquí. Se llama Rosa y es estupenda. En cuanto me despierte de mi supuesto desmayo, intentaré hablar un poco con ella, le pediré un caramelo de esos de fresa que guarda en su bolso. Bolso que tiene en la taquilla, y taquilla que tiene a unos 20m de la sala de enfermos…

Sí, me parecía un buen plan, sí… hasta que lo llevé a cabo. Para empezar el ratón había estirado la pata, con lo cual, empezábamos mal. Así que intenté fingir lo del desmayo y dije que el desayuno me había sentado fatal. Me llevaron a la enfermería, pero en vez de la encantadora Rosa, me recibió una arpía con bata blanca. Me dio un mejunje que sabía a rayos y dijo que así se me pasaría. Sí, de narices. Aquí estoy, tumbado en mi celda, sin poder moverme y para colmo me han avisado que dentro de media hora vendrá una visita. ¿Pero quién va a querer venir a verme a mí?…

Esta vez los autores han sido Silvia, Jorge, Adrián, Guillermo, Sonia, Laura, Irene y sinceramente ha quedado muy bien, no tanto como para llegar a Poe pero al menos hemos mantenido la locura hasta el final. Por cierto si queréis leer el verdadero Corazón delator no tenéis mas que echar un vistazo a este enlace.

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/poe/corazon.htm

Feliz año.

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Historia de noviembre (3º)

Posted by isabelcarabantes en noviembre 1, 2009

Ya habéis visto lo fácil que es y lo bien que ha quedado nuestra primera historia. Vamos con una nueva. Espero vuestras aportaciones. No mas de cinco o seis líneas. Ojo a los tiempos verbales, al tipo de narrador, a los lugares, a los otros personajes… La historia de este pobre personaje depende de vosotros…

MI SUPUESTO ENEMIGO LUCANOR

Soy uno de los cientos de ratones que siguen al Flautista por las calles de Hamelin. No me preguntéis porqué lo hago. En esta vida no todo tiene explicación…Tan solo me dejé llevar por la música. Este hombre resultó ser muy simpático. Éramos como una gran familia. De hecho nos planteamos la idea de hacer un musical. Sí, un musical como oís, es una buena forma de empezar en el mundillo de la música. El problema que teníamos, es que no sabíamos cómo se iba a llamar la banda. Lo único que nos importaba era tocar y no habíamos pensado en el nombre. Ya era demasiado tarde. El musical era esa misma noche. Yo no me sabia la partitura que debería tocar, ¿que hacia? debería encontrar una solución pero… ¿cual?

Una lluvia de ideas me inundó la cabeza. Por una parte mi mente me decía Haz play back’ pero, ¿Estás loco?- me contestaba a mi mismo– Estoy en primera fila se notaría mucho. Otra idea apareció de repente en mi cabeza: No toquesFinge que estas enfermo y dale el papel a otro. Buena idea era aquella, mas ¿A quién le doy yo un papel de tantísima importancia?…

Pensé en Timy, una rata de laboratorio que seguro que se la aprendía rápidamente, pero yo también quería estar allí. Así que tras un respiro, aclaré mis ideas y asumí la partitura, las consecuencias y tiré para adelante. No tenía que haber salido hasta tan tarde. Ayer, por apurar y decir ya me la aprenderé cuando llegue, pero cuando llegué nada más y nada menos que a las ocho y media de la mañana a mi cutre y desvalijada casa. Cómo no podía más me acosté y pensé: solo dormiré una pequeña siesta, pero me había levantado media hora antes de que empezase el musical y todavía no me sabía la partitura. Bueno, bueno en que lío me he metido pensé. En ese momento un compañero de la banda me dijo que tenía que salir al escenario. Me temblaba todo el cuerpo, no sabía que hacer. Las luces de la sala se apagaron, unos focos blancos me iluminaron, traté de tragar saliva, aunque seguía sin acordarme de nada de lo que habíamos ensayado…

Tras unos eternos segundos, una vocecilla comenzó a soplarme la partitura. Mientras la tocaba me giré para ver quién era mi salvador, y cual fue mi sorpresa al ver que se trataba de mi enemigo más directo ¿No me estaría engañando? Eso fue lo primero que pensé, pero enseguida me di cuenta de que si hubiese querido hacerme algo ya lo habría hecho. Deje de pensar e intenté concentrarme en lo que tenía que hacer: dar un gran espectáculo. Todavía suspicaz por la actitud de mi supuesto enemigo empecé a tocar. Lo mío es tocar, me repetía una y otra vez. No me sentía con capacidad, de dejarme llevar por la música pero entre el público pude ver a mi hermano y a todos mis amigos. Aunque eso podría haberme puesto más nervioso, me relajé, traté de imaginarme que estaba en mi casa y que únicamente tocaba para ellos, como había hecho anteriormente miles de veces. Pero no me sirvió de nada, estaba igual de nervioso, no me podía concentrar en lo que tocaba. Seguía pendiente de mi supuesto enemigo y entonces me di cuenta de que ya no estaba ahí.

Los nervios me comían, no por el simple hecho de estar haciendo el ridículo sino también por que mi enemigo el gato ya no se encontraba ahí. De pronto se apagaron las luces y se oyó un suave ronroneo. Lucanor, el enorme siamés se estaba despachando a todo el patio de butacas mientras me miraba desafiante con sus profundos ojos verdes.

Los autores de este mes han sido: Irene, Laura J, Jessica, Jorge C, Inés, Adrián, Guillermo, Irene L, Sonia, Pablo, Soukaina, Laura C., Daniel y María A.


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Historia de Octubre

Posted by Departamento de Lengua Ies Pedro de Luna en septiembre 30, 2009

Como hemos comentado en clase, vamos a intentarlo…

 Hay ciertos límites, no menos de 50 palabras, no más de 200. Ojo a los tiempos verbales, al tipo de narrador y al número de personajes que introducis.

Espero os resulte lo sufientemente evocadora… El título y el final lo poneis vosotros.

Aquella fatídica semana. 

Elegir la Wikipedia como única fuente de inspiración para preparar la biografía sobre Messi, no había sido una buena idea. Esto era lo que pensaba A. mientras se disponía a leer a la clase su texto semanal. No debería haberme pasado todo el fin de semana jugando a la “play”, si ya me lo dijo mi madre “A. haz los deberes”. Ahora que lo pienso, la profesora comentó que pondría ceros a las personas que lo hubiesen copiado de alguna página de Internet, seguro que se dará cuenta… Lo peor es que como le de por escribir una nota a mis padres contándoles que tengo un cero en Lengua nada más empezar el curso, seguro que me obligan a pasar el fin de semana con mi abuela, que lo único que se le ocurre es darme pellizcos en los mofletes cuando me ve, mientras ellos están en la casa de la playa…- pensaba A. poco antes de empezar a leer su redacción, mientras la profesora llamaba la atención a las personas que estaban hablando…

En aquel momento A. Inspiró hondo y comenzó a leer.

Una línea, dos líneas, tres… poco a poco su texto se acababa y sus preocupaciones iban disminuyendo ya que la profesora no le había interrumpido para hacerle ninguna corrección. Cuando acabó, buscando su aprobación la miró. Creía que no lo había notado. Eso, o es que la esperanza y las ganas de salir y mantener sus mofletes a salvo le nublaban los sentidos. Muy a su pesar, sus compañeros sí que lo notaron y gritaron al unísono:

-Eso está sacado de la Wikipedia, ¡Se nota un montón!

 “Dios mío, se han dado cuenta… Si ella enviaba alguna nota a mis padres y me salía mal el examen de matemáticas podía olvidarme también de las fiestas…”-pensaba el pobre A.

La profesora, levanto su mirada lentamente. Le miró, miró a la clase y… empezó a hablar. A “A” Unos escalofríos le subían hasta la nuca desde los pies. La profesora dijo entre risitas que el objetivo del trabajo era informarse adecuadamente, para después cada uno realizarlo con sus propias palabras.
– Todos os habéis dado cuenta que el trabajo de A. está copiado literalmente. Hay construcciones gramaticales y un vocabulario que reflejan mucha lectura y todavía mas escritura. Hace falta tiempo y práctica para poder redactar de esta forma…
Así que la profesora le dijo a A. que al finalizar la clase, se pasara por su despacho.

Cuando en el recreo se dirigía hacia la sala, un profesor le detuvo y dijo que tenía que bajar al recreo. A. le comentó que tenía que hablar con la profesora de Lengua, pero este no le hizo caso y le mandó bajar al patio. Ahora, ¿Qué haría para explicarle a su profesora de lenguaje lo sucedido?

 En el siguiente recreo fue directamente al despacho, y una vez allí, asustado, con pulso tembloroso, llamó a la puerta y pidió permiso para entrar. Al abrir pudo ver las amplias estanterías llenas de libros, papeles sueltos por las mesas, cuadernos abiertos y llenos de tachones rojos. La profesora le miraba decepcionada:

-No esperaba esto de ti A. Creo que voy a tener que llamar a tus padres.
A. se lo esperaba, pero aun así se asustó. Otro escalofrío volvió a recorrer su cuerpo hasta la nunca. Le latía el a corazón como si hubiese hecho una prueba de velocidad, pero al momento se le pasaba y volvía a tranquilizarse. A. era astuto y en aquel mismo momento se alió su buena suerte. Veía como a la profesora no le cogían el teléfono y ya estaba a punto de colgar. Y se dijo a sí mismo:
– Buff… Es verdad. Hoy mí madre trabaja y hasta las 3 no llega a casa. Me daré prisa y prescindiré por hoy del cigarrito de la salida con los compañeros.

Con todo planeado se fue más tranquilo y cuando llegó a clase, su mejor amigo Javi, que se sentaba a su lado, le preguntó:
-¿Qué ha pasado?
Él le contó todo lo sucedido y el plan que tenía.
-No te preocupes. Yo te ayudaré. Es muy buena idea, no sabía que eras tan listo-le respondió Javier dándole ánimos- ¡Que pena que no te puedas quedar a la salida!
Entonces sonó el timbre. Las clases se habían terminado por hoy y A. se fue a casa muy tranquilo sabiendo que su madre estaba todavía trabajando.

Delante de su portal estaba Javi con… su madre.
“No creas que no me he enterado de todo. Estás castigado” le dijo mientras empujaba la puerta.

Al día siguiente A se encontró con Javi en la clase y le dijo irónico:
– ¡Gracias por tu ayuda! Eres el mejor amigo que he tenido.
A se sentía traicionado por su mejor amigo. No entendía por que le había hecho eso.
– Lo he hecho por tu bien, tarde o temprano ella iba a enterarse. Hay que crear una relación con los padres basada en el respeto, la sinceridad y la confianza.

A. se quedó completamente atónito, ¿quién era ese que hablaba y se parecía tanto a su amigo?

-¿Por qué me miras con esa cara?- preguntó Javi tras unos segundos.
-¡¿Pero tú te estás oyendo?! – le espetó A.
-¿El qué? No he abierto la boca. -contestó Javier ofendido.

A. llegó a preguntarse si no lo había imaginado todo. Mientras este diálogo de besugos se prolongaba, de repente, se escuchó un gran estruendo. ¡BOOM! era el perro de A: que había tirado los libros del escritorio y A. se despertó pensando que todo había sido un sueño.
Al día siguiente A. fue con Javi y sus amigas, Sandra y Paula, al cine a ver un documental sobre fútbol. Mientras estaba en el cine no pudo impedir empezar a recitar la biografía de Messi, el jugador del Barsa con el que tanto “había soñado” y sobre el que había preparado un texto para la clase de Lengua. Todo el mundo lo miraba. Estaba hablando como si fuera sonámbulo. De pronto llegó el acomodador

– Shhh…señor se quiere callar o tendré que echarle de la sala- le dijo

A intrigado por aquellas palabras intentó guardar silencio. El documental que estaban viendo era sobre la historia del fútbol, y como no apareció su jugador favorito, Lionel Messi, A no se pudo aguantar y comenzó de nuevo…

En aquel momento el acomodador tocando su hombro le dijo amenazadoramente:

– Chaval te lo advertí, ¿qué quieres que llame a tus padres?

 Entre el incidente en la tienda de los chinos, la llamada de la profesora de Lengua, el cambio de humor de Javi, el castigo de su madre y el acomodador echándole del cine… A. llegó a la conclusión de que aquella no había sido una buena semana.

 

Este relato ha sido redactado, a once manos por: Laura C., Sonia, María A, Laura J, Irene L, Adrián, Silvia, Soukaina, Irene C, María P. Jorge y por supuesto A. que aunque no ha escrito nos ha servido a todos de inspiración.

 

 

 

 

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TALLER DE ESCRITURA 3º de ESO

Posted by Departamento de Lengua Ies Pedro de Luna en septiembre 26, 2009

MI ABUELO

 (Alfredo Ostáriz 3º ESO A)

Nació el día 4 de  agosto de 1929 a las 23:00 horas en la villa de Tobad provincia de Zaragoza.

Desde su infancia  era un niño muy movido  ( ahora en estos tiempos  sería un niño hiperactivo).

A la edad  de doce años  saltó a la plaza de las vaquillas  para ayudar  a su padre  que había sufrido  una cogida y acabó  metiéndose a la fuente  para esquivar a la vaca. Su padre tuvo que volver  a por él,  porque  la vaca no le dejaba sacar la cabeza  de la fuente y salió  medio ahogado. Esta fue la primera vez  que salió a torear y como le gustó, siguió saliendo  durante toda su vida hasta que sufrió un accidente  con el tractor y se rompió la cadera. Este “buena pieza”, a los catorce años se escapó del colegio  y ya no quiso volver a estudiar. Desde entonces se puso  a trabajar en el campo.

A los diecisiete años  lo contrataron  para hacer leña con gente de los pueblos colindantes,  allí los mozos de los alrededores,  para divertirse, hacían una competición  para ver los de qué  pueblo eran capaces de levantar el tronco más pesado. Durante años el récord  lo tuvo  su pueblo, pero aquel año les ganaban los del pueblo de al lado, mi abuelo  que era un poco orgulloso se enfadó  por la derrota y ante la sorpresa  de todos se cargó  un tronco  de 100kg.

A los veintiséis años de edad tuvo que emigrar a Francia donde paso tres años,  allí le propusieron quedarse a vivir y trabajo fijo, pero decidió  volver a España para casarse y vivir aquí.

Debido  a que entonces en los pueblos no se podía uno ganar  la vida  se instaló  en Zaragoza, en una finca en Ranillas, donde ahora está la noria de la Expo. 

Cuando  se jubiló, regresó a su pueblo natal.

Hace unos años se compró un quad que le facilitaba el desplazarse cómodamente a todos los sitios (se convirtió en el abuelo más moderno de todo el pueblo). A los nietos nos encantó  porque  nos daba paseos por el pueblo.

Bueno  podría contar muchas otras historias  de mi abuelo pero por no alargarme las dejamos para otro día.

rancisco Gil  Sánchez.

MI PADRE (LUCÍA LAMBÁN, 3º ESO D)

Félix Lambán nació en Jerez de los Caballeros en el año 1959.

Hijo de padres Aragoneses que marcharon a tierras extremeñas. A la edad de ocho años toda la familia se traslada a Zaragoza, donde vivirá el resto de su vida. Desde muy pequeño tiene afición  por la montaña y los deportes de escalada y desde los nueve años comienza a practicar estos deportes con el centro San Miguel, que depende de la parroquia donde se juntan chavales de ocho a dieciséis años.

Estudió en el colegio ‘’los corazonistas’’

A los diez años nace su quinta hermana y a los catorce la sexta.

Durante su adolescencia y su juventud iba a la montaña todo su tiempo libre.

Al acabar sus estudios ayuda a su padre en el negocio familiar, pero esto implica que los fines de semana no pueda realizar  su actividad favorita ya que su padre es dueño de un bar. Después de dos años ayudando a su padre marcha a Cádiz a realizar el servicio militar que era obligatorio y transcurridos quince meses regresa a Zaragoza.

Es entonces cuando se plantea prepararse las oposiciones para entrar en el cuerpo de bomberos de Zaragoza, ya que piensa que es un trabajo donde el ejército es importante y dada su pasión por los deportes le parece un trabajo perfecto. A los veintitrés años aprueba las oposiciones y se especializa en el grupo de escalada de bomberos. Más tarde realiza otro curso de buceo hasta que la muerte de un compañero también buceador le marca y decide salirse del equipo de bomberos buceadores. Durante esos años (hasta los treinta) realiza muchos viajes con el grupo de bomberos escaladores viajando por África y Europa. A los treinta y cuatro comienza a salir con una mujer con la que formara una familia, a los treinta y seis años nace su primera hija y al los cuarenta y tres la segunda. Desde sus nacimientos su prioridad es la familia dejando un poco de lado su pasión por el deporte.

En la actualidad tiene cincuenta años y se dedica en su tiempo libre a salir a la montaña y a esquiar con su hija mayor.

 

MI ABUELA  ( MARTÍN RAMOS, 3º ESO A)

Mi abuela se llama Amparo Montalar Romero vive en un pueblo al lado de Teruel llamado Cella, es allí donde nació hace 72 años y donde realizó su gran sueño casarse y ser madre de familia.

Como buena Leo, es una mujer de carácter fuerte pero con un gran corazón,

siempre preocupada por toda la familia y dedicada por entero a cuidar de todos y a ayudar cuando se la necesite.

De estatura media-baja y una gran tripa que no cuidó tras sus seis partos. Destaca también en ella su alegre sonrisa en esa perfecta cara de blanco cutis sin rastro de arrugas.

Excelente cocinera, es capaz de pasar todo el día delante de los fogones, porque sabe muy bien que vamos a saber agradecerlo dejando todos los platos vacíos. Bella voz, gran cantadora de jotas.

Los peores momentos en su vida, fueron la pérdida de un hijo cuando contaba cinco años, algo que nunca superaría, y la muerte de mi abuelo hace siete años. Todos la vemos sufrir pero ella nunca protesta.

Siempre ha sido la fuerte de la familia, pero con la edad hay alguna lagrimilla que se escapa en cada despedida.

Adoro a mi abuela.

 

MI TÍO ( Javier Rodríguez) 

Se llama Bienvenido Piquero, es mi tío favorito. Nació en un pequeño pueblo segoviano llamado Navas de Oro el 2 de septiembre de 1945. Su signo del zodiaco es Virgo.

Estudió en Segovia hasta los catorce  años ya que en esos tiempos era lo normal dejar de estudiar tan pronto.

Conoció a mi tía en una verbena de un pueblo llamado Ortigosa del monte a los catorce años.

A los dieciséis años se fue a Francia a trabajar en un almacén de Michelin.

A los veinte años se casó y acogió a mi madre mientras ella estaba estudiando ya que se fueron a vivir a Segovia. Mi madre vivía en un pueblo llamado la Losa y tenía que trasladarse diariamente a Segovia para asistir a clase.

En 1989 montó su propia empresa con su socio, se lanzaron al mundo de las ventas de alimentación con la sabiduría de su pasado.

Cuando yo nací, ellos fueron mis padrinos, siempre ha sido muy cariñoso con la gente de su alrededor y tiene mucho sentido del humor. Está en buena forma física ya que su vida ha dependido de eso. Le gusta mucho la jardinería y siempre ha soñado con tener un chalet con su jardín y su huerto y una piscina, porque le gusta mucho nadar. Pero hace tan solo 3 años era solo un sueño, y ahora se está empezando a cumplir gracias al buen trabajo y a la ayuda de la lotería, dentro de muy pocas semanas podrá entrar a vivir a “su sueño”.

Uno de los momentos más felices de su vida aparte del nacimiento de sus hijos, fue este verano; el nacimiento de su primera nieta llamada Gabriela. Cuando la vió  por primera vez se le escapó unas cuantas lágrimas de emoción.

                                                                 

 

 

 

 

 

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