Como hemos comentado en clase, vamos a intentarlo…
Hay ciertos límites, no menos de 50 palabras, no más de 200. Ojo a los tiempos verbales, al tipo de narrador y al número de personajes que introducis.
Espero os resulte lo sufientemente evocadora… El título y el final lo poneis vosotros.
Aquella fatídica semana.
Elegir la Wikipedia como única fuente de inspiración para preparar la biografía sobre Messi, no había sido una buena idea. Esto era lo que pensaba A. mientras se disponía a leer a la clase su texto semanal. No debería haberme pasado todo el fin de semana jugando a la “play”, si ya me lo dijo mi madre “A. haz los deberes”. Ahora que lo pienso, la profesora comentó que pondría ceros a las personas que lo hubiesen copiado de alguna página de Internet, seguro que se dará cuenta… Lo peor es que como le de por escribir una nota a mis padres contándoles que tengo un cero en Lengua nada más empezar el curso, seguro que me obligan a pasar el fin de semana con mi abuela, que lo único que se le ocurre es darme pellizcos en los mofletes cuando me ve, mientras ellos están en la casa de la playa…- pensaba A. poco antes de empezar a leer su redacción, mientras la profesora llamaba la atención a las personas que estaban hablando…
En aquel momento A. Inspiró hondo y comenzó a leer.
Una línea, dos líneas, tres… poco a poco su texto se acababa y sus preocupaciones iban disminuyendo ya que la profesora no le había interrumpido para hacerle ninguna corrección. Cuando acabó, buscando su aprobación la miró. Creía que no lo había notado. Eso, o es que la esperanza y las ganas de salir y mantener sus mofletes a salvo le nublaban los sentidos. Muy a su pesar, sus compañeros sí que lo notaron y gritaron al unísono:
-Eso está sacado de la Wikipedia, ¡Se nota un montón!
“Dios mío, se han dado cuenta… Si ella enviaba alguna nota a mis padres y me salía mal el examen de matemáticas podía olvidarme también de las fiestas…”-pensaba el pobre A.
La profesora, levanto su mirada lentamente. Le miró, miró a la clase y… empezó a hablar. A “A” Unos escalofríos le subían hasta la nuca desde los pies. La profesora dijo entre risitas que el objetivo del trabajo era informarse adecuadamente, para después cada uno realizarlo con sus propias palabras.
- Todos os habéis dado cuenta que el trabajo de A. está copiado literalmente. Hay construcciones gramaticales y un vocabulario que reflejan mucha lectura y todavía mas escritura. Hace falta tiempo y práctica para poder redactar de esta forma…
Así que la profesora le dijo a A. que al finalizar la clase, se pasara por su despacho.
Cuando en el recreo se dirigía hacia la sala, un profesor le detuvo y dijo que tenía que bajar al recreo. A. le comentó que tenía que hablar con la profesora de Lengua, pero este no le hizo caso y le mandó bajar al patio. Ahora, ¿Qué haría para explicarle a su profesora de lenguaje lo sucedido?
En el siguiente recreo fue directamente al despacho, y una vez allí, asustado, con pulso tembloroso, llamó a la puerta y pidió permiso para entrar. Al abrir pudo ver las amplias estanterías llenas de libros, papeles sueltos por las mesas, cuadernos abiertos y llenos de tachones rojos. La profesora le miraba decepcionada:
-No esperaba esto de ti A. Creo que voy a tener que llamar a tus padres.
A. se lo esperaba, pero aun así se asustó. Otro escalofrío volvió a recorrer su cuerpo hasta la nunca. Le latía el a corazón como si hubiese hecho una prueba de velocidad, pero al momento se le pasaba y volvía a tranquilizarse. A. era astuto y en aquel mismo momento se alió su buena suerte. Veía como a la profesora no le cogían el teléfono y ya estaba a punto de colgar. Y se dijo a sí mismo:
- Buff… Es verdad. Hoy mí madre trabaja y hasta las 3 no llega a casa. Me daré prisa y prescindiré por hoy del cigarrito de la salida con los compañeros.
Con todo planeado se fue más tranquilo y cuando llegó a clase, su mejor amigo Javi, que se sentaba a su lado, le preguntó:
-¿Qué ha pasado?
Él le contó todo lo sucedido y el plan que tenía.
-No te preocupes. Yo te ayudaré. Es muy buena idea, no sabía que eras tan listo-le respondió Javier dándole ánimos- ¡Que pena que no te puedas quedar a la salida!
Entonces sonó el timbre. Las clases se habían terminado por hoy y A. se fue a casa muy tranquilo sabiendo que su madre estaba todavía trabajando.
Delante de su portal estaba Javi con… su madre.
“No creas que no me he enterado de todo. Estás castigado” le dijo mientras empujaba la puerta.
Al día siguiente A se encontró con Javi en la clase y le dijo irónico:
- ¡Gracias por tu ayuda! Eres el mejor amigo que he tenido.
A se sentía traicionado por su mejor amigo. No entendía por que le había hecho eso.
- Lo he hecho por tu bien, tarde o temprano ella iba a enterarse. Hay que crear una relación con los padres basada en el respeto, la sinceridad y la confianza.
A. se quedó completamente atónito, ¿quién era ese que hablaba y se parecía tanto a su amigo?
-¿Por qué me miras con esa cara?- preguntó Javi tras unos segundos.
-¡¿Pero tú te estás oyendo?! – le espetó A.
-¿El qué? No he abierto la boca. -contestó Javier ofendido.
A. llegó a preguntarse si no lo había imaginado todo. Mientras este diálogo de besugos se prolongaba, de repente, se escuchó un gran estruendo. ¡BOOM! era el perro de A: que había tirado los libros del escritorio y A. se despertó pensando que todo había sido un sueño.
Al día siguiente A. fue con Javi y sus amigas, Sandra y Paula, al cine a ver un documental sobre fútbol. Mientras estaba en el cine no pudo impedir empezar a recitar la biografía de Messi, el jugador del Barsa con el que tanto “había soñado” y sobre el que había preparado un texto para la clase de Lengua. Todo el mundo lo miraba. Estaba hablando como si fuera sonámbulo. De pronto llegó el acomodador
- Shhh…señor se quiere callar o tendré que echarle de la sala- le dijo
A intrigado por aquellas palabras intentó guardar silencio. El documental que estaban viendo era sobre la historia del fútbol, y como no apareció su jugador favorito, Lionel Messi, A no se pudo aguantar y comenzó de nuevo…
En aquel momento el acomodador tocando su hombro le dijo amenazadoramente:
- Chaval te lo advertí, ¿qué quieres que llame a tus padres?
Entre el incidente en la tienda de los chinos, la llamada de la profesora de Lengua, el cambio de humor de Javi, el castigo de su madre y el acomodador echándole del cine… A. llegó a la conclusión de que aquella no había sido una buena semana.
Este relato ha sido redactado, a once manos por: Laura C., Sonia, María A, Laura J, Irene L, Adrián, Silvia, Soukaina, Irene C, María P. Jorge y por supuesto A. que aunque no ha escrito nos ha servido a todos de inspiración.